Menta

Hojas de menta cuidadosamente seleccionadas y atadas para su uso como sahumerio.

La menta es una especie históricamente vinculada al mediterráneo y civilizaciones antiguas como los griegos y los romanos.

La menta (género Mentha) es originaria de diversas regiones del hemisferio norte, y varias especies se han distribuido ampliamente en todo el mundo debido a su utilidad y adaptabilidad.

Aunque no hay un único lugar de origen para todas las especies de menta, se cree que la región del Mediterráneo y partes de Asia son las áreas donde muchas especies de menta tienen sus raíces.

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La menta en la antigua grecia:

Uso de la menta en la antigua grecia:

Los griegos consideraban a la menta como una planta sagrada, y la usaban para promover la claridad mental. Además, la menta era utilizada como incienso en sus rituales y ofrendas a los dioses. Los griegos también utilizaban la menta como ingrediente en perfumes y aceites esenciales, ya que creían que su fragancia tenía propiedades místicas y eróticas.

La ninfa Minthe y su relación con Hades, dios del inframundo:

La relación entre Perséfone y la menta se remonta al mito en el que Hades, el dios del inframundo, se enamoró de Minthe. Ella era una ninfa, una deidad menor que habitaba en los prados y arroyos de la antigua Grecia. Era conocida por su belleza y seducción, y atrajo la atención de Hades, el poderoso dios del inframundo. Hades se enamoró perdidamente de Minthe y la llevó consigo al inframundo para ser su compañera.

Sin embargo, la historia de Minthe toma un giro inesperado. Perséfone, la esposa de Hades y reina del inframundo, descubrió la relación entre su esposo y la hermosa ninfa y se enfureció. En su ira, Perséfone decidió castigar a Minthe y la transformó en una planta: la menta, que desde entonces creció en los campos del inframundo, el reino de Hades, así como en el reino de los mortales, donde la menta se convirtió en un símbolo de los amores prohibidos y de la fragilidad de la belleza.

La menta en el antiguo Egipto:

La menta era muy valorada en el antiguo Egipto, y desempeñaba un papel importante en los templos y rituales religiosos, donde era un elemento clave en las ofrendas a sus dioses  y difuntos gracias a su aroma refrescante y propiedades purificantes.

Se utilizaba como incienso en los templos, ya que su aroma agradable se consideraba un regalo para los dioses y se creía que purificaba el aire y alejaba los malos espíritus.

Se asociaba con la diosa Hathor, la diosa del amor, la belleza y la música, representada como una vaca o una mujer con cuernos de vaca y un disco solar.

La menta simbolizaba el amor prohibido y la fragilidad de la belleza.

La menta se asociaba con esta deidad debido a su conexión con la fertilidad, la maternidad, la protección y la alegría, atributos que también se le atribuían a Hathor.

Hathor era adorada especialmente por las mujeres que deseaban tener hijos, y la menta, con su aroma agradable, puede haber sido considerada una forma de invocar la ayuda de Hathor.

La menta en la antigua Roma:

En la antigua Roma, la menta era utilizada en los templos romanos en sus rituales y como ofrenda a los dioses, altamente valorada por su aroma refrescante y sus propiedades purificadoras, protegiendo además tanto a los vivos como a los difuntos.

La menta en las culturas nórdicas:

La menta desempeñaba un papel importante en los rituales y ceremonias nórdicas, donde los sacerdotes y sacerdotisas quemaban sus hojas en los templos y altares en ofrenda a los dioses.

Se creía que su aroma fresco y estimulante era capaz de purificar el ambiente y atraer la presencia divina, además de asociarse a propiedades mágicas y protectoras. Se creía que llevar consigo hojas de menta o colgarlas en las puertas de las casas ahuyentaba a los malos espíritus y protegía contra la mala suerte, y era utilizada en amuletos y talismanes.